MUJER VIRTUOSA (Más allá del matrimonio y la maternidad)


MUJER VIRTUOSA


(Más allá del matrimonio y la maternidad)



Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. (Proverbios 31:10 RV1960)

El elogio a la mujer virtuosa es el modelo por excelencia para describir el ideal de mujer al que todas deberíamos aspirar como mujeres cristianas. Sin embargo, considero que las virtudes que relacionan a la mujer como esposa o madre son las que tienen mayor presencia en el imaginario cristiano, dejando de lado las relacionadas al área laboral. Tampoco es que esto sea malo, pues no tengo la intención de menospreciar los roles dentro del matrimonio y la maternidad ya que yo misma los practico.

Lo que sí busco, es que las virtudes femeninas relacionadas al área laboral tengan más presencia en el discurso cristiano del que han tenido hasta la fecha. No podemos ignorar que en la Iglesia y en la vida misma hay muchas mujeres que no encajan en el modelo de mujer virtuosa que se construyó con base en este proverbio, pues existen muchas razones que llevan a las mujeres a vivir sin esposo o hijos, ya sea porque estén solteras, separadas, divorciadas o viudas. Lo cual es totalmente válido, pues el mismo Pablo al escribirle a los corintios en relación con el matrimonio dijo que bueno les fuera quedarse solteros como él, reconociendo así un modo de vida sin la unión matrimonial.1 Entonces, si como cuerpo de Cristo seguimos tomando el modelo de mujer virtuosa únicamente como el de madre o esposa estamos excluyendo a muchas mujeres que no encajan con el ideal de mujer que se ha construido históricamente en la Iglesia.

Podemos releer este proverbio a la luz de la actualidad para encontrar que las mismas escrituras nos dan otras virtudes de la feminidad más allá del ser esposa y madre. Cuando el elogio a la mujer virtuosa dice que “busca lana y lino y con voluntad trabaja sus manos”; que “aplica su mano al huso y sus manos a la rueca” y que “hace tapices” nos habla de una mujer trabajadora. Trasladando esas actividades al presente, podemos ver que no solo se refiere a las de tipo doméstico, también describen todo lo que una mujer es capaz de hacer con sus manos. Es así que relaciono el arte de bordar, tejer o de hacer tapices con el arte ejecutado con las manos y diseñado con el corazón, es así que pienso en todo tipo de artesanas y artistas, en pintoras, escultoras y diseñadoras, solo por mencionar unos ejemplos.

Este proverbio describe a una mujer que trabaja más allá del hogar, pues ella “es como nave de mercader” que “hace telas y vende y da cintas al mercader”. Describe actividades comerciales que pueden ir desde las ventas de productos por catálogo hasta el vender para una empresa transnacional. La mujer virtuosa es emprendedora porque “ve que van bien sus negocios” pues ella “considera la heredad y la compra y planta viña del fruto de sus manos”, puede ser agricultora, agrónoma o vendedora de bienes raíces.

La mujer virtuosa es próspera en muchos sentidos que así como puede vestirse de lo mejor como “el lino fino y púrpura” también puede compartir con otros del fruto de su trabajo, por eso “alarga su mano al pobre y extiende sus manos al menesteroso”. Ella es una mujer valiente, pues “ciñe de fuerza sus lomos y esfuerza sus brazos”; “fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo porvenir”.

Le agradezco a mi querida madre porque gracias a ella pude entender este proverbio no solo como un elogio a la madre y a la esposa, sino como un elogio a la feminidad en general. Gracias a ella aprendí que en este proverbio Dios muestra a una mujer desarrollando virtudes y talentos más allá del hogar. No pienso que ser ama de casa sea algo negativo, al contrario, en este momento de mi vida aprecio más que nunca la labor silenciosa de muchas mujeres que han decidido dedicar toda su fuerza y amor a construir un hogar. Pero así como reconozco su labor, también quiero animar a aquellas que buscan desarrollarse de otras maneras, como lo pueden ser el arte o los negocios, a seguir adelante.

Leyendo este proverbio puedo concluir que la mujer virtuosa tanto es madre y esposa como es aquella que dedica su tiempo a desarrollarse laboral y profesionalmente. Así que les digo a las mujeres que por alguna razón no son madres o esposas, que también se identifiquen como mujeres virtuosas, que al trabajar también están siguiendo su diseño divino. La palabra de Dios les dice: “Muchas mujeres hicieron el bien, más tú sobrepasas a todas”.



Mary Carmen Olague




1 Claro, bajo ciertas condiciones que no corresponden a este estudio.

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