¿TENEMOS UN DEBER CON LOS MIGRANTES?


¿TENEMOS UN DEBER CON LOS MIGRANTES?



Vía: png.tree



A esta alturas no es novedad la controversia que ha causado el paso de la caravana migrante por nuestro país. En las redes sociales y en distintos medios de información hemos encontrado opiniones completamente opuestas sobre este particular grupo de migrantes, unas que expresan solidaridad y reflejan empatía hacia sus integrantes y otras; que reflejan odio y desprecio hacia los migrantes.

Hay suficientes argumentos para apoyar ambos frentes, el primero se sustenta en el hecho de que los migrantes vienen huyendo de problemas como el desempleo, el desplazamiento forzado, el crimen organizado y la violencia, entre algunos otros. El segundo frente, el que refleja desprecio hacia ellos, pone el énfasis en los problemas que dicha cantidad de gente representa para el país en su paso hacia los Estado Unidos, que si no tenemos ni para ayudar a los nuestros, que desprecian nuestra comida o que si tiran basura o causan disturbios.

En fin, hacia cualquiera de los dos lados sobran argumentos. Los creyentes no deben tomar ninguna posición basándose en prejuicios ni en la (des) información que muchas veces se comparte en las redes sociales o en los medios masivos de comunicación. Nuestro deber es, conocer qué dice la Biblia al respecto y actuar conforme a su código moral.

“No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes. Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos.”[1]

La Biblia nos enseña empatía, nos invita a amar al extranjero como a nosotros mismos para ponernos en el lugar del otro en vez de juzgarlo, significa pensar en por qué ellos están aquí y qué podemos hacer para ayudarlos, y que así no saquemos conclusiones apresuradas que justifiquen prejuicios. El nuevo testamento continua enseñando eso:

“Y no se olviden de practicar la hospitalidad, […] acuérdense […] también de los que son maltratados, como si ustedes mismos fueran los que sufren.”[2]

Eso es amar al prójimo como a uno mismo.[3] Requiere sentir su dolor, pensar en su necesidad, ofrece el consuelo que muchas veces es negado, pero a veces es el más necesitado. A nadie le gustaría estar en la posición de tener que dejar el hogar y todo lo que se es familiar y conocido para aventurarse al peligro, al desamparo y al desprecio. Si alguno se encontrara en dicha situación, ¿cómo le gustaría ser tratado? Precisamente la regla de oro que dejo Jesús nos pide tratar a los demás como queremos ser tratados.[4]

Lo anterior no significa que no exista gente malagradecida, grosera, problemática y todos los demás adjetivos que se quieran agregar y asociar a los migrantes. Ponerse en el lugar del otro no significa negar su realidad sino comprenderla, nuestro deber como cristianos no está en atacar ni en denigrar a nadie, sino en amar, ayudar y comprender. Y ¿qué sucede cuando a pesar de nuestra hospitalidad recibimos mal por bien? La Biblia nos dice:

“Así que si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien, el mal.”[5]

Lo anterior significa que estamos hechos para hacer buenas obras las cuales Dios preparó de ante mano para que anduviéramos en ellas,[6] esto sin importar como se comporte el prójimo, pues confiamos en un Dios que exhibe la justicia.[7] Amemos, hablemos bendición para todas las personas, sin importar su nacionalidad ni su condición social, reflejemos el amor de Cristo con nuestras palabras y si está a nuestro alcance, extendamos la mano para ayudar al necesitado:

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”[8]

Tengamos presente que la creación gime, y se encuentra esperando a que los hijos de Dios nos manifestemos con poder, para enviar ese poderoso mensaje de salvación que puede rescatar a cualquiera de la más desagradable situación.


Mary Carmen Olague



[1] Levítico 19:33-34
[2] Hebreos 13:2-3 RVC
[3] Mateo 22:39
[4] Mateo 7:12 RVC
[5] Romanos 13:20-21 RV1960
[6] Efesios 2:10
[7] Salmo 37:6
[8] Romanos 12:18 RV1960

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