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Mostrando entradas de abril, 2019

¿POR QUÉ NO DEBEMOS JUZGAR?

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¿POR QUÉ NO DEBEMOS JUZGAR?

La Biblia nos da varias razones para no hacerlos y todas son para nuestro provecho como veremos a continuación. Iniciemos exponiendo esas razones definiendo la palabra juzgar, ésta tiene dos acepciones; la primera con un sentido legal, que se refiere al acto de evaluar determinada situación o persona y emitir una condena o castigo como consecuencia. La segunda se relaciona con formar un juicio o una opinión sobre una persona o situación en un contexto menos formal.[1]
De las dos formas de juzgar hemos participado, todos han emitido opiniones sobre determinadas situaciones y muchas veces —intencionada o desintencionadamente—, terminan dando una condena con base en su juicio, por ejemplo, empleando frases como “eso le paso por…” “eso se busca por…” “se merecía lo que le pasó”; entre muchas otras, demostrando así, que se considera —a juicio personal—, a alguien merecedor algún tipo de condena o castigo por sus actos.
La Biblia nos enseña que no debemos juzgar, es…

UN MENSAJE DE RESURRECCIÓN

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UN MENSAJE DE RESURRECCIÓN


“Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54)
Con la llegada de la semana santa revive en mí una vieja enseñanza que viene de mi abuela: los días santos no son para vacacionar sino para conmemorar la muerte y resurrección de Jesús. Con una vez que mi madre lo mencionara fue suficiente para que calara hondo en mi mente, sobre todo, esta enseñanza logró echar raíces más que por las palabras, por la práctica, pues efectivamente, mi familia nunca usó estas fechas para vacacionar, sino para reunirnos en la iglesia para el aprendizaje de la Palabra de Dios.
Con lo anterior no busco satanizar el periodo vacacional, ni juzgar, señalar o condenar a quienes emplean estas fechas para salir de vacaciones, finalmente, debido a las dinámicas laborales de muchos, es probable que sean los únicos días disponibles en todo el año para salir de viaje o para convivir con familiares o amigos.
Sin embargo, independientemente de los cómos y los dóndes se decidan pasar estos dí…

¿CÓMO DISTINGUIR LA CONDENACIÓN DE LA EXHORTACIÓN?

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¿CÓMO DISTINGUIR LA CONDENACIÓN DE LA EXHORTACIÓN?


¿Cuántas veces nos hemos sentido mal después de haber sido corregidos por alguna autoridad en la iglesia? ¿Cuántas veces sentimos que, más que ser corregidos, estábamos siendo condenados? ¿Cuántas veces hemos estados abiertos para recibir la corrección que se nos ha dado? Pudiéramos continuar haciéndonos ese tipo de preguntas, que en el fondo, tienen como raíz dos problemáticas.
La primera es, que muchas veces, sobre todo en un contexto legalista, cuando una autoridad eclesiástica buscar corregir o exhortar, termina por condenar. La segunda es, más común en iglesias menos legalistas, es el caso del creyente que rechaza la corrección o exhortación porque la confunde con condenación.
Entonces, para disipar las dudas en ambos caso, me propuse definir y comparar los dos términos, condenación y exhortación, tanto semánticamente como bíblicamente, para que de esa forma no queden espacios a malos entendidos, y así, se pueda exhortar a otros sin…

DONES IRREVOCABLES

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DONES IRREVOCABLES

En ocasiones, el llamado de Dios puede venir acompañado de grandes señales, ceremonias rimbombantes o grandilocuentes discursos, pero en otros casos —que supongo son mayoría— el llamado inicia casi como un susurro, a través de una delicada voz que nos llama desde el interior, que nos da ideas, sueños, visiones o impulsos para servir.
Este es un buen momento para recordar que todos tenemos un espacio y una forma para servir a Dios, ya sea a través de uno de los cinco ministerios: apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro;[1] por medio de los dones del Espíritu Santo: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, dones de sanidades, hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritu, diversos géneros de lengua, interpretación de lengua[2] o en el ministerio de la reconciliación del que todos formamos parte.[3]
No hay exclusión. Todos tenemos cabida en el gran cuerpo de Cristo en distintas funciones,[4] sin que ninguna sea más importante o necesaria que las otras …