TENEMOS AUTORIDAD

TENEMOS AUTORIDAD 




La semana pasada escribía sobre la diferencia entre la confesión positiva y la confesion bíblica y el porqué ésta última es más poderosa. Ahora, en este escrito quiero ahondar en la autoridad que sé nos ha sido dado en el nombre de Jesús, la cual también es bíblica y sumamente poderosa, superando por mucho a la simple confesión positiva.


Estamos viviendo tiempos difíciles, días que requieren de una fe firme y bien afianzada en la Palabra de Dios para que ninguna circunstancia nos haga caer. Vienen problemas de todo tipo que no podemos evitar, familiares, económicos, de salud y muchos más. Jesús dejó muy claro que en el mundo tendríamos aflicción, pero que confiáramos, él ya venció al mundo. No lo dijo para infundirnos temor, sino para darnos paz (Juan 16:33).


Es decir, Jesús no prometió una vida libre de aflicciones, pero sí de Victoria sobre ellas. A eso se refiere la parábola de los dos cimientos, (Mateo 7:24~29), lluvias, tormentas y tempestades llegan a todos, pero sobreviven aquellos que están fundados en la roca, en Cristo. Estar fundados en él va más allá de haberlo confesado como Señor y Salvador, significa estar firmes en la autoridad que nos ha dado frente a las circunstancias del mundo, estás vendrán, no podremos evitarlo, pero sí las podemos vencer.


Por eso el Salmo 91 promete librar de peste y mortandad a quienes habiten bajo su abrigo. Nos dice que veremos caer a mil por un lado y diez mil a otro, pero que a nosotros no llegará mientras estemos cubiertos bajo sus alas. Es decir, en tanto estemos fundados en la roca, que es Cristo, veremos el triunfo sobre el mundo y sus aflicciones.


Lo más hermoso, es que ese poder ya nos fue delegado por medio de Jesús. El verdadero creyente no está esperando a ser rescatado en el futuro a merced de la voluntad divina, por el contrario, conoce a través de la Biblia que la voluntad de Dios es victoria sobre las adversidades. Para ello Jesús nos dejó autoridad en su nombre. Aquí el ejemplo del poder que hay en las palabras bajo el nombre de Jesús:


Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

(Mateo 21:18-22)


Los discípulos quedaron admirados cuando se dieron cuenta que la higuera se secó con el puro poder de la palabra de Jesús ¿estaba ese poder reservado únicamente al hijo de Dios? Aunque los discípulos no lo entendieron en ese momento, Jesús les estaba diciendo, que en el futuro, después que él muriera y resucitara, ellos también podrían tener ese mismo poder si tenían la suficiente fe.


De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(Juan 14:12-14)


Se pudiera pensar que el poder de vencer y hacer milagros estuvo reservado únicamente para Jesús. Sin embargo, él prometió que si creíamos en él, podríamos hacer los mismos milagros y aún mayores, porque él iba al Padre a interceder por los creyentes. Esto es estar fundado en la roca, esto es tener el poder para vencer las adversidades, lo fue hace más de dos mil años, lo fue para los apóstoles y lo ha seguido siendo para la iglesia, por lo menos para aquella porción que lo ha creído.


Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

(Marcos 16:17-18)


Él nos ha dado autoridad, no para que neguemos la realidad o las adversidades que se nos presenten, sino para que las venzamos. Gracias a su obra redentora en la Cruz, es que podemos echar fuera démonos, hablar nuevas lenguas, enfrentarnos a la muerte y a la enfermedad, porque en su nombre nos ha sido dado poder, real y efectivo.


Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

(Filipenses 2:9-11)


El nombre de Jesús es el único al que se dobla toda rodilla, de lo que está en el cielo, en la tierra y debajo de ella. En ese nombre se nos dijo que oráramos, en ese nombre se nos dio el poder de vencer muerte y enfermedad. Es en el único nombre en el que hay poder. Por esto, la autoridad en él nombre de Jesús es mucho más poderosa que una simple confesión positiva, porque está fundada en el mismo poder de Dios y en su gracia redentora. 


MaryCarmen Olague


Comentarios

Entradas populares de este blog

LO TENGO POR BASURA: ¿A QUÉ SE REFERÍA PABLO?

EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA (Aunque ande en valle de sombra)

REALIDAD VS VERDAD (Llamar las cosas que no son como si fuesen)