SOPORTÁNDONOS LOS UNOS A LOS OTROS

 

SOPORTÁNDONOS LOS UNOS A LOS OTROS

 

vía: freepng.es

No es un secreto que las relaciones humanas son difíciles y, aquellas que no parecen serlas, es porque se han mantenido a una distancia prudente que no ha permitido que los conflictos afloren. Sin embargo, a mayor intimidad y cercanía, los defectos se manifiestan aun en las relaciones donde existe el mayor afecto y compatibilidad. Porque las disensiones e inconformidades son inherentes a las relaciones.

 

soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 

Colosenses 3:13-14

 

La Biblia pide que nos soportemos unos a otros. Por su puesto, hay personas a las que es más sencillo soportar si hay distancia de por medio —lo cual no es malo—. Sin embargo, sobre todo los hijos de Dios, debemos ser cuidadosos de no caer en extremos, porque en pro de la paz mental se puede terminar por promover una vida de soledad. Es decir, que si siempre se pone por delante lo que el otro hace mal, se puede perder la capacidad de soportar los defectos ajenos al grado no poder contar con nadie.

 

No es fácil soportar los defectos de los demás, pero no es tan difícil si se tiene en mente esta sencilla premisa: todos tenemos defectos. Lo que para algunos es tolerable, para otros no lo es y quizás, aquello que considero mi mayor virtud, para otro pueda ser irritante. Vivimos en una sociedad que tilda de tóxico a todo con lo que no comulga, cayendo en ambigüedades peligrosas que pueden hacer que padres e hijos ni si quiera se puedan ver. Lo cual tampoco es sano. Jesús puso esto en equilibro a través de la siguiente enseñanza:

 

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Mateo 7:12

 

En pocas palabras, hay que tratar a los demás como queremos ser tratados. Es decir, tratar con paciencia, mansedumbre y benignidad a aquel que no parece merecerla, porque aún por aquella persona que ves con peores defectos que lo tuyos, también por ella murió Cristo. Pero esto no lo podemos hacer en la carne.


Esta es una enseñanza que va dirigida a creyentes, a aquellas personas que han nacido de nuevo. Si regresamos a leer el pasaje de colosenses con el que abrimos, y leemos su contexto, nos daremos cuenta que líenas atrás habla de mansedumbre, benignidad y paciencia (Colosenses 3:12) y después de hablar de soportarnos unos a otros, nos habla de paz y de amor (3:14-15). Se trata del fruto del Espíritu:

 

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Gálatas 5:22-23

 

La clave para soportar a los demás, no está en que ellos cambien. Está en que yo muera a mi carne y deje que el Espíritu Santo se manifieste en mi vida, en que le permita fructificar a través de mi espíritu en amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y mansedumbre. Hay personas que efectivamente son muy dañinas y a quienes es mejor tener lejos, pero incluso a esas personas, aún a las más problemáticas, se las puede ver con otros ojos cuando se ha fructificado espiritualmente. Porque la Biblia no nos enseña que soportarnos deba ser un sacrificio, sino un acto de amor.

 

Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Juan 15:12

 

En otro pasaje nos dice que amemos al prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:39). Nuevamente, en el sentido de tratar a los demás como nos gustaría ser tratados, aún en nuestros peores momentos. Cuando he perdido la paciencia, cuando todo me ha salido mal, cuando ando de mal humor, ¿cómo me gustaría que los demás me tratarán? ¿cómo trato a los demás en esos momentos?


La respuesta está en el amor, en un amor que no podemos dar si no lo hemos recibido, amamos, porque Dios nos amó primero (1 Juan 4:19-20). La sorpresa será, que al quitarnos los lentes de juicio y reemplazarlos por unos de amor, nos demos cuenta que soportar no tiene que ver tanto con aguantar, sino con ser soporte para aquel que se encuentra débil o desfavorecido. 


Es imposible soportar sin amor. La tolerancia es un valor humano, pero solo el amor, la paciencia y la mansedumbre son fruto del espíritu.


Solo la Biblia nos dice qué hacer. El objetivo de este texto no está en dictar pautas de comportamiento, porque esa sólo es labor de Dios. Pero si es que reflexionemos en el trato que tenemos con otros y en que seamos cuidadosos al filtrar las doctrinas que recibimos del mundo, porque eliminando de tóxico en tóxico, uno se puede quedar sin amigos y, hasta sin familia.


Mary Carmen Olague

 

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